¡ATENCIÓN! Construcciones Yamaro reduce los riesgos laborales en tres pasos

Porque no se construye si no es de forma segura, Construcciones Yamaro explica cómo lograr una gestión de prevención de riesgos laborales exitosa en tres pasos.

Armando Iachini 

  1. Actividad preventiva
No sólo se trata de la revisión de la normativa de la construcción en Venezuela y de la Lopcymat, sino de los reglamentos internacionales. Incluso de gestiones de otros modelos exitosos. En esta fase la clave está en hacer énfasis en la formación de los trabajadores. En líneas generales, cada uno:
  • Debe recibir una información pertinente de las actividades y los riesgos a los que estará expuesto.
  • Debe recibir una formación mínima de prevención de riesgos laborales, tanto general como específica según el puesto de trabajo.
  • Debe someterse a una evaluación médica completa para determinar si se encuentra apto para ejecutar su labor.
  • Debe ser dotado de los equipos de protección individual en perfectas condiciones, incluyendo las instrucciones de uso en el idioma oficial. Hay que insistir en la importancia del uso de estos equipos en todo momento.
  • Debe anteponerse la seguridad de los equipos de protección colectiva.
  1. Organización preventiva
El promotor del proyecto debe contratar a un ente debidamente facultado para la coordinación de seguridad y salud tanto para la fase de proyecto –en donde se redactará el estudio de seguridad en función a la obra a ejecutar y el plan de seguridad preventiva durante la ejecución- como para la fase de ejecución.

Armando Iachini 

  1. Prevención en obra
Debe cumplirse el plan de seguridad. Éste, además, debe ser revisado y ampliado según el avance de la construcción, sobre todo en aquellas actividades de categoría peligrosa o cuando se generen más riesgos de los previstos, aun cuando las actividades desarrolladas sean normales. Es importante mantener una comunicación fluida para mejorar las condiciones y establecer reuniones periódicas para mejorar la seguridad de todos los involucrados.

Por Armando Iachini

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